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Comuna versus Duque lacayo | Últimas Noticias


La ofensiva colombiana, organizada por EEUU, como bien lo sabe el presidente Maduro, no solo plantea la amenaza real de agredirnos militarmente, sino que ella en sí misma, nos obliga a tomar decisiones, que implican costos financieros, de movilización de armamentos y tropas, de propaganda en general y de propaganda de guerra en particular, de guerra psicológica, de atención médica y de sanidad militar, de trabajo diplomático, formación y educación política y militar permanente, de inteligencia y contrainteligencia nacional e internacional, en fin, todo lo que la guerra y la preparación para ella obliga a realizar y que sin duda estamos haciendo.

Capítulo especial merece la guerra económica y social. Sobre todo porque esta es la que puede crear más confusiones, malos entendidos y desesperanzas en la vida cotidiana de la población. Por eso el imperialismo le dedica una atención particular generando y multiplicando escaseces de todo tipo: alimentos, medicinas, agua, electricidad, servicios de salud y atención social, inseguridad, robos, atracos, violaciones, secuestros, en fin, todo lo que contribuya a convertir el día a día en un infierno. Provocar que constantemente se critique lo que el gobierno y particularmente, el presidente Maduro, haga o deje de hacer.

La política de Iván Duque, presidente de Colombia, no puede ser sino rastrera y criminal. Nuestra estrategia debe ser todo lo flexible que deba ser y firmemente socialista y comunal. Ahora es cuando más debemos recordar y comprender esa línea esencial del presidente Chávez: Comuna o Nada. Que para mí resume estrategia y táctica, como ilustra esta cita:“Es tanto organización política como relación social basada en la autonomía, la autogestión y el autogobierno… La comuna es un espacio que hace posible trascender simultáneamente la propiedad privada, el trabajo asalariado y el Estado burgués.” (Miguel Mazzeo, 2015).

La comuna debe ser una escuela de lucha, de socialismo. Es un despertar que va sobrepasando la rutina burocrática y clientelar. No es posible avanzar si no se va rompiendo con el individualismo. La Nada de Chávez fue terminante: consideró a la comuna como si fuera “su vida misma” (la de Chávez), como el “alma del proceso”. Requiere constatar diariamente que la semilla echa raíces y crece hacia un horizonte de libertad plena.